El fin de la relación entre Barry Keoghan y Sabrina Carpenter desató una tormenta de especulaciones y ataques virtuales, llevando al actor a alzar la voz ante el acoso implacable. Los rumores de una supuesta infidelidad con la influencer Breckie Hill encendieron la mecha, convirtiendo al actor en blanco de críticas despiadadas.
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| Source: BBC Glamour |
"No puedo hacer otra cosa que sentarme y aguantar, pero hasta cierto punto", declaró Keoghan, dejando claro que la situación había escalado a niveles insostenibles. "Mi nombre ha sido vapuleado por Internet de maneras a las que, de normal, no respondería. Ahora me veo obligado a responder porque se ha llegado a un punto en el que se están cruzando demasiados límites".
El actor no solo denunció los ataques dirigidos a él, sino que también expuso el acoso que sufre su familia. Reveló la existencia de mensajes que revivían dolorosos episodios de su pasado, como la adicción de su madre, quien falleció cuando él era joven. Además, denunció actos de intimidación dirigidos a su abuela e incluso a su hijo de dos años, Brando. "Eso pasa de castaño oscuro", sentenció, marcando una línea roja ante la intromisión en su vida personal y familiar. ¡Un ataque directo a su núcleo!
En medio del drama, Breckie Hill, la influencer señalada como la tercera en discordia, también rompió el silencio. Con firmeza, negó cualquier vínculo romántico con Keoghan. "Voy a decirlo de la manera más simple para que todos lo entiendan: no, no he estado con Barry. Jamás me he encontrado con este hombre en mi vida", afirmó, desmintiendo categóricamente los rumores. Explicó que su participación en un video de TikTok que la relacionaba con el actor se debió a que le pareció una situación "ridícula", sin intención de alimentar la polémica.
Este episodio pone de manifiesto la toxicidad que puede desatarse en las redes sociales, donde el anonimato y la impunidad virtual fomentan ataques personales que traspasan los límites del respeto y la privacidad. La valiente respuesta de Barry Keoghan sirve como un llamado de atención sobre la necesidad de frenar el ciberacoso y proteger la integridad de las personas, especialmente cuando se involucra a familias y se reviven traumas personales. ¡Un claro ejemplo de cómo la fama no justifica la falta de humanidad!
Fuente: 20 Minutos

